Samay — rutas con esencia

Nuestra historia

Samay empezó por una conversación.

Somos Sumaya y Marina, dos amigas que nos conocimos mientras nos formábamos como profesoras de Yoga Kundalini. Nos unían muchas cosas, pero había una que compartíamos especialmente: las ganas de explorar el mundo y todo lo que viajar nos hacía descubrir.

En uno de nuestros viajes a Marruecos, mientras recordábamos los días que acabábamos de vivir, nos dimos cuenta de algo: los momentos que más nos habían marcado no estaban en el itinerario. Eran los encuentros inesperados, las conversaciones que se alargaban, las experiencias que surgían sin buscarlas y esa sensación de conectar de verdad con el lugar, con las personas y con nosotras mismas.

Y pensamos: ¿y si pudiéramos compartir esa forma de viajar con otras mujeres?

Así nacieron los primeros viajes de Samay: experiencias que combinan cultura, descubrimiento y aventura, con espacio para cuidarnos, conectar, crear y dejarnos sorprender. Viajes pensados desde nuestra propia manera de vivirlos, con la ilusión de que otras mujeres pudieran hacerlos suyos.

Pero Samay empezó a cobrar aún más sentido cuando vimos que aquello podía significar mucho más de lo que habíamos imaginado. En uno de nuestros primeros viajes nos acompañó una mujer que estaba atravesando un momento muy difícil de su vida. Unos días después de regresar, recibimos un mensaje de su hijo que nunca olvidaremos:

Sumaya y Marina sentadas en unas escaleras azules
«Gracias, me habéis devuelto a mi madre.»
Ahí entendimos que Samay era mucho más que organizar viajes.
Retrato de Marina

Marina

Me gusta descubrir el mundo con curiosidad, dejarme sorprender por lo inesperado y encontrar inspiración en los pequeños detalles del camino. Suelo ver el vaso a rebosar, no porque todo sea perfecto, sino porque elijo mirarlo así.

Desde hace un tiempo llevo una vida bastante nómada. Para mí, viajar siempre ha sido una forma de abrir la mirada, conocer otras maneras de vivir y descubrir nuevas partes de mí misma. Me gusta aprender, crear, explorar y conectar con personas, lugares e historias que, con el tiempo, terminan convirtiéndose en grandes recuerdos.

También creo en la importancia de tener espacio para una misma, cultivar la creatividad y disfrutar de esos pequeños momentos que a veces pasan desapercibidos en el día a día.

Con Samay quiero compartir esa forma de vivir y descubrir el mundo, creando experiencias que nos inviten a salir de la rutina, probar cosas nuevas y conectar con personas y lugares que nos dejan algo más que fotografías.

Porque a veces, un viaje no solo te lleva a descubrir lugares nuevos, sino también a descubrirte a ti misma.

Retrato de Sumaya

Sumaya

Durante mucho tiempo sentí que podía aportar algo más que lo que hacía en mi día a día. Sentí que tenía que hacer algo diferente, no sabía ni el qué ni el cómo, pero llegó la oportunidad de compartir con otras personas mi manera de viajar y de descubrir. Y así nació este proyecto, casi como una forma de dar espacio a esa parte de mí que llevaba tiempo queriendo salir.

Disfruto de las cosas sencillas: una buena comida, una conversación sin controlar el tiempo, un paseo por la naturaleza, una tarde tranquila o conocer a alguien que, sin esperarlo, acaba compartiendo conmigo un bonito momento.

Estoy constantemente aprendiendo: el yoga, la meditación, la lectura y la naturaleza forman parte de mi vida. Soy profesora de Kundalini Yoga y monitora de yoga facial, y a lo largo de mi camino he vivido experiencias y conocido diferentes tradiciones ancestrales que me han abierto nuevas perspectivas sobre mí misma y sobre la vida.

Me fijo bastante en los detalles y me gusta que las cosas se hagan con cariño, tal y como me gustaría que fueran para mí. Considero que tan importante es descubrir un lugar bonito como comer bien o sentirme cómoda.

Las risas, las bromas y esos momentos en los que cualquier tontería acaba convirtiéndose en una anécdota ¡me encantan! Disfrutar, jugar, reír y no tomarme todo demasiado en serio también forma parte de mi manera de vivir.

En el fondo, eso es lo que más me gusta de viajar: que siempre hay algo que me sorprende, algo que aprendo y algo que me llevo conmigo mucho después de haber vuelto.